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A continuación presentamos las
respuestas a las preguntas que más suelen plantearse
quienes van a realizar una sesión de flotación:

La temperatura del agua de la cabina
de flotación oscila entre los 35º y los
37º, exactamente la misma temperatura a la que
se encuentra la capa externa de la piel.
Esta temperatura permite que el cuerpo
no sienta ni frío ni calor, y que durante la
sesión de flotación se tenga la sensación
de que el cuerpo se funde con el agua.

Se trata de sales Epsom o Sulfato de
Magnesio hidratado, dado que son sales muy suaves, no
irritan y son beneficiosas para la piel.

La solución salina de la cabina
es tratada y purificada después de cada sesión
por una bomba de gran capacidad conectada a un filtro
especial. Al tratarse de agua salada, es un ambiente
estéril que no favorece la reproducción
de bacterias.
Como medida adicional se utiliza un ozonador,
y el agua de todo el circuito se cambia por completo
cada 5 meses.

Si, aunque la cabina esté cerrada
quedan espacios para permitir la circulación
del aire en el interior.

Cualquier persona. El acceso al interior
es ergonómico, por lo que pueden usarla desde
niños hasta personas mayores.

Aunque siempre es recomendable consultar
con el médico, las mujeres embarazadas que han
usado la cabina han tenido buenas experiencias. Al haber
aumentado la tensión en la espalda por el embarazo,
experimentan un gran descanso y alivio en la columna
cuando se encuentran en el agua, sin gravidez.

Es imposible: al tener el agua una gran
densidad el cuerpo no puede voltearse, con lo que si
quieres, puedes quedarte dormido con total seguridad.

La cabina está diseñada
para poder ser usada con la puerta superior abierta.
El cliente siempre tiene control sobre la puerta y,
al ser de compuestos ultraligeros, se puede ebrir con
una sola mano. También tendrá control
sobre la iluminación, por si quiere dejarla encendida.

No hay que hace nada. La flotación
es una experiencia de relajación pasiva, en la
que el cuerpo automáticamente va relajándose.
No obstante, al despejar la mente se puede "dirigir"
a encontrar nuevas soluciones a problemas cotidianos
o a meditar.

Diversos estudios indican que las sesiones
de flotación reducen el nivel de las sustancias
tóxicas del cerebro provocadas por el estrés.
Además, aumenta la secreción de endorfinas,
analgésicos naturales producidos por el cerebro
cuando realizamos tareas agradables como hacer deporte.

No. El fin de la flotación es
desconectar del exterior y relajar el cuerpo, por lo
que el tamaño del tanque está pensado
para la comodidad de una persona.
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